La otra semana mientras me encontraba trabajando me surgió una duda: ¿Cuál es la representación de semana más común en el mundo, la que comienza en domingo o la que termina en ese día?
El estándar ISO 8601 identifica al lunes como 1 y al domingo como 7. En casi todos los países del mundo la semana empieza en lunes, mientras que en Portugal, Brasil, Argentina y en algunos países anglosajones (como EE.UU. y Reino Unido), la semana empieza en el domingo. No obstante en todos los sitios se utiliza la expresión “Fin de semana”.
Esta duda, ya resuelta, me hizo pensar en otro tipo de calendarios de los que había oido en los que la semanas no tienen siete días, el primero de ellos es del que voy a hablar hoy:
Mundo Viejuno Presenta…
“El Calendario Revolucionario Soviético”
Después de haber adoptado el calendario gregoriano en 1918, el gobierno soviético de Lenin decidió innovar creando su propia versión a partir del 1 de octubre de 1929, se pretendía con ello, optimizar el rendiemiento de los trabajadores. Todos los meses tenían 30 días, por lo que sobraban 5 días, estos los añadieron entre medias, sin pertenecer a ningún mes ni a ninguna semana. Estos días eran:
- Día de Lenin, un día después del 30 de enero.
- Días del trabajo, dos días después del 30 de abril.
- Días de la Industria, dos días después del 7 de noviembre.
- En los años bisiestos, un día extra después del 30 de febrero
Como todos los meses tenían 30 días, hicieron las semanas de 5 días y eliminaron el domingo y ahora es donde lo complican: se organizó a los trabajadores en cinco grupos, a cada uno se le asignó un color (amarillo, rosa, rojo, morado y verde), teniendo cada grupo un día distinto de la semana para el descanso. Así se evitaba la interrupción de un día no laborable.
Aunque con este calendario se descansaba más (antes era un día cada siete), el resultado fue bastente desastroso, ya que repercutió negativamente en la vida social y familiar. Además no se obtuvieron mejoras en el aspecto económico. Por ello, se decidió realizar unos cambios. El 1 de diciembre de 1931, se volvió a la duración tradicional de los meses, y se implantó una semana de seis días, teniendo como día de descanso los días 6, 12, 18, 24 y 30 de cada mes. El día 31 se mantenía fuera de la semana, cambiando entre día festivo y laborable. Estos cambios tampoco tuvieron mucho resultado y en 1940 se decidió volver a las semanas de 7 días.